Cuatro tomates pochos o dos manzanas golden

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Ilustración para una receta de gazpacho / Recipe for Gazpacho

Cuatro tomates pochos o dos manzanas Golden

Cuatro tomates maduros casi pochos, una cebolla mediana, un trozo de pan de ayer metido en agua fría y con eso la abuela pretendía hacerme una sopa aquel verano. Me dijo que la ayudara cortando el tomate y la cebolla en cuadros, también un pimiento grande verde que compré abajo en la tienda a última hora. Todo metido en la licuadora con dos dientes de ajo y en pocos minutos estaba lista. Lo que más tiempo llevó fue pasar esta mezcla por el chino. Luego ella terminó sazonándola con aceite de oliva, vinagre de jerez y sal.

Aquel verano fue uno de los más calientes vividos en Madrid y la abuela tenía la costumbre de refrescarse con un abanico unipersonal mientras veía la telenovela mexicana del momento. El calor sofocaba y yo no entendía porqué la abuela había escogido hacer una sopa para la comida. Con mucho respeto, sentada a su lado, esperé que fuera la hora de poner la mesa: platos hondos, cucharas… y ayudar a la abuela a servir.

-.Abuela, ¿y la sopa?

-Está en la nevera, hija -me dijo

-¿En la nevera? -pensé -¿una sopa en la nevera? La abuela se ha equivocado… -¿y… no hay que calentarla, abuela? -le pregunté

-No, hija, es una sopa fría…

Pues había que probarla, sobre todo por no despreciar a la abuela.

Mi primera reacción fue arrugar la cara, la segunda resoplar: “- ¿cómo voy a hacer para tomarme esto?” -pensé.  Esa mezcla extraña, ácida y ajada de tomates pochos con cebolla y pan era difícil de tragar. Pero me la tomé.

Con el tiempo fui acostumbrándome al sabor y me di cuenta de que ese delicioso menjurje inventado por la abuela mejoraba con los días en la nevera y sentaba bien en momentos muy calurosos.

Aprendí a hacerla. La sopa de tomates pochos, avinagrada y aceitosa resultó ser una de los platos más deliciosos que he probado en mi vida y hasta ofrecí un día preparar este rico plato para una cena de amigos. Era un día de esos de clientes, reuniones y mucho trabajo y cuando llegué a casa para poner manos a la obra me di cuenta de que me faltaba un ingrediente muy importante: los tomates pochos. Me puse muy nerviosa. Yo vivía en las afueras de Caracas y no tenía tiempo de ir a comprarlos. Fue cuando inventé usar manzanas golden. Fue el espectáculo de la cena: una delicada sopa de manzanas.

Desde entonces mis amigos me piden siempre preparar el delicioso “gazpacho de la abuela”.

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